Astrónomos estadounidenses descubrieron indicios de una enorme colisión planetaria alrededor de dos estrellas binarias (estrellas que orbitan una alrededor de la otra).
El comportamiento errático de esos “soles gemelos” puede causar choques frontales entre los planetas que giran alrededor de cada una de esas estrellas.
El telescopio Spitzer de la NASA avistó los restos pulverizados de antiguos planetas en cuatro estrellas binarias.